Viajar a Cuba es viajar al pasado, con todo lo que eso implica. Un país quedado completamente en el tiempo, pero con una ciudad encantadora y unas playas indiscutiblemente maravillosas. Y no exagero.
La Habana es una pasada clave, para conocer su historia, arquitectura, gastronomía, su gente alegre y sus deliciosos mojitos. Vas a enamorarte de las callecitas angostas bien coloniales, sus balcones intactos y sus casitas llenas de colores, con realidades un tanto grises. El impacto es seguro, pero su música y su arte te va a elevar a recordar la habana como un gran lugar.

Si tengo que hablar de las mejores playas del mundo, o al menos de las muchas que pisé, vamos a hablar de Varadero. Con sus hoteles all inclusive, su gente tan servicial, las playas blancas inmensas y el mar calmo y limpio como una pileta. Si te gusta el mar tranquilo es por acá, elijas los grandes hoteles u hospedajes más sencillos cerca.
Varadero tiene una costa infinita para recorrer caminando a la orilla del mar, pasando por las distintas cadenas hoteleras. Podes hacer actividades acuáticas como vela, kayak o barcos a pedales.

No te pierdas de conocer Cayo Blanco, una playa virgen que vale mucho la pena. Si tenes antiparras llevalas! Es momento de hacer snorkel por tu propia cuenta. Ojo! No caigas en el nado con delfines, no queremos eso para los animalitos.

Si te gusta la noche, salir de fiesta en Varadero es un muy buen plan. Calle 62 y La Comparsita esperan por vos. También Habana Club a puro reggaeton.
No quiero sonar borracha, pero un buen ron de Cuba tiene que volver en tu valija. Hoy cotiza en oro. Pasá por el museo del ron en Havana Club y llevate uno así te acordás cuba con un rico cuba libre.
Si necesitas más información, asesorate con la fábrica!